Invocación a la Luz
El último
mes ha sido tremendamente desafiante.
Me animé a
dar un gran paso: ampliar nuestro amado Centro, Somos Luz.
No fue
sencillo, el miedo apareció en más de una ocasión, haciendo más compleja la situación,
entorpeciendo el proceso de búsqueda de un espacio y posterior mudanza. Todo se
complicaba una y otra vez y el miedo comenzó a ser una incómoda habitualidad.
No quisiera
ser malinterpretada: el miedo es una emoción humana y no se trata de negar su
función. Desde una perspectiva biológica y psicológica, constituye un mecanismo
fundamental para la preservación de la vida. Nos alerta, nos protege y nos
permite reaccionar frente a situaciones que percibimos como amenazantes. Sin
embargo, cuando el miedo deja de ser una respuesta ocasional y comienza a
instalarse de manera permanente en nuestra forma de percibir la vida, puede
transformarse en una limitación insondable, afectando nuestro bienestar
emocional, mental e incluso físico.
Nuestra
mente puede elaborar conclusiones condicionadas por experiencias previas,
creencias, heridas o inseguridades, aun sin contar con toda la información
disponible, por lo que el miedo puede surgir frente a la incertidumbre o ante
la interpretación subjetiva de que algo podría representar un peligro, aunque
realmente no lo sea.
Es entonces
que nos sentimos amenazados y aparece el miedo!
Ante
situaciones de amenaza, nuestro sistema nervioso tiende a activar respuestas
básicas de ataque, huida o parálisis pudiendo generar, en determinados
momentos, dificultades que ponen en jaque el alcance de nuestras metas y
propósitos:
Alejarnos de
aquello que anhelamos,
reaccionar
desde el conflicto,
estancarnos sin
poder avanzar.
Allí es
cuando el miedo deja de cumplir una función protectora y comienza a
transformarse en un límite para nuestro crecimiento.
…
Todo lo que
les cuento hasta acá, parece ominoso a simple vista y si no fuera por la Luz,
tal vez así hubiera sido.
Sin embargo,
la Luz se abría camino impetuosa! A veces llegaba a través de mis amigas, otras
de mis Maestros y Terapeutas o de mi familia, especialmente de mi esposo, que
me sostuvo y abrazó durante todo este proceso, acompañándome y ayudándome a
reconstruir fuerzas en los momentos en que las dificultades parecían
desbordarme, mientras trabajaba a la par mía, cada uno de esos días.
Otras veces,
la Luz simplemente aparecía… y entonces recordaba el por qué y para qué de tanto
esfuerzo.
Hubo instantes en que llegaban desde mi memoria decretos luminosos, como pilares emergentes desde lo profundo del Ser, que me fortalecían y devolvían la perspectiva, hoy les comparto uno de ellos, de los que más usé estos días.
Es una Invocación a la Luz y fué transmitida a través del arcángel Ariel,
canalizada por Tashira Tachi-Ren y posteriormente difundida por diversos medios.
Se las
entrego con la intención de que pueda llegar a quien la necesite.
Si, tal como lo explican los postulados metafísicos, el miedo es el opuesto del amor, y el amor es Luz, entonces el miedo, vibracionalmente, es oscuridad.
Y qué es la oscuridad sino ausencia de Luz?
Acá les dejo esta Invocación a la Luz, para iluminarlo todo, ser nuestra fuerza y vencer los miedos que nos paralizan.
Con amor
Ana Celeste
Yo vivo dentro de la Luz
Yo amo dentro de la Luz
Yo río dentro la Luz
Yo soy sostenido y nutrido por la Luz
Yo dichosamente sirvo a la Luz
Porque Yo Soy la Luz
Yo Soy la Luz. Yo Soy la Luz.
Yo Soy. Yo Soy. Yo Soy.



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